La matemática nace con el niño y la niña, la función de padres y educadores es
reconocer, respetar, acompañar y guiar por un camino fantástico de
descubrimientos y aventuras de aprendizaje que van desde los movimientos
nuevos que realiza con su cuerpo, la utilización de códigos, trazos y la
representación de su mundo exterior, mediante el lenguaje como la forma más
primitiva de simbolización hasta la aplicación de técnicas y formas objetivas de
expresión.
El desarrollo del pensamiento lógico matemático no sólo es la base para la construcción de las nociones matemáticas que tanto nos preocupa que desarrollen nuestros pequeños, sino que lo es para el proceso de comprensión de su propio yo, de su mundo y de su relación como individuos con él. Y, por supuesto, la mejor manera de desarrollarlo, es ¡jugando!
El educador tiene la importante misión de diseñar ambientes y situaciones que
guíen a los niños al hallazgo y construcción de relaciones lógicas a partir
de las nociones matemáticas.
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